Nuestra historia al decidir volver a Colombia para tratar de hacer la diferencia allá.
Por Carlos Rozo @crozo
Our story and reasons for going back to Colombia and starting to make a difference there.
In English:
http://tprodigalson.blogspot.com/
Tuesday, June 22, 2010
Escribiendo de nuevo!
Hace ya dos meses que no escribía nada. La llegada a Colombia no ha sido sencilla y lo que hay son historias para contar. Pronto vendrán, ojalá alguien esté leyendo!
La falacia del miedo
Todos tenemos diferentes miedos. Desde miedos insignificantes que no pasan de ser una distracción, hasta fobias que dañan por completo la calidad de vida de muchas personas. Sentir miedo es una característica innata del ser humano, pero lo que nos diferencia a unos de los otros es como reaccionamos ante él.
Algunas personas escogen no enfrentarlo. Es más, hacen lo imposible por no sentirlo. Organizan su vida alrededor de evitar esos miedos y se convencen a sí mismos de estar haciendo lo mejor para sus vidas. Puede que en algunos casos sea cierto, pero apuesto que en general se privan de una vida mucho más plena.
Otras personas parecieran no tenerlo. Se muestran infalibles, fuertes y con capacidad de enfrentar lo que sea. Estoy seguro que algunos son así, pero muchos otros se escudan detrás de esa máscara de fortaleza para no dejar salir algo de su inseguridad interior. Algunos de ellos son los que más fuertemente se desboronan cuando la vida parece estar en su contra.
La mayoría nos movemos entre esos dos extremos. Dependiendo de cuáles sean nuestros temores algunos nos verán como miedosos y otros como valientes. Pero lo importante es cómo nos veamos nosotros mismos. Los únicos miedos que tienen la capacidad de derrotarnos son aquellos que no somos capaces de enfrentar. Aquellos que nosotros mismos alimentamos al decidir (consciente o inconscientemente) que son muy grandes para nosotros. Aquellos que alimentamos al evitarlos.
Durante mucho tiempo temí empezar a trabajar independientemente, por mi mismo. La comodidad de saber de dónde vendrá el siguiente cheque, las innumerables excusas de por qué no es el momento, la conveniencia de pensar que después se darán las cosas como yo quiero. La verdad es que sólo se darán el día que yo decida que se pueden empezar. La verdad es que el miedo sólo se vence cuando uno lo mira a la cara. Y en mi caso, no sé si esta aventura será exitosa o no, pero estoy seguro que ya soy un ganador. Ya vencí un miedo. ¿Y cuál es el suyo?
Algunas personas escogen no enfrentarlo. Es más, hacen lo imposible por no sentirlo. Organizan su vida alrededor de evitar esos miedos y se convencen a sí mismos de estar haciendo lo mejor para sus vidas. Puede que en algunos casos sea cierto, pero apuesto que en general se privan de una vida mucho más plena.
Otras personas parecieran no tenerlo. Se muestran infalibles, fuertes y con capacidad de enfrentar lo que sea. Estoy seguro que algunos son así, pero muchos otros se escudan detrás de esa máscara de fortaleza para no dejar salir algo de su inseguridad interior. Algunos de ellos son los que más fuertemente se desboronan cuando la vida parece estar en su contra.
La mayoría nos movemos entre esos dos extremos. Dependiendo de cuáles sean nuestros temores algunos nos verán como miedosos y otros como valientes. Pero lo importante es cómo nos veamos nosotros mismos. Los únicos miedos que tienen la capacidad de derrotarnos son aquellos que no somos capaces de enfrentar. Aquellos que nosotros mismos alimentamos al decidir (consciente o inconscientemente) que son muy grandes para nosotros. Aquellos que alimentamos al evitarlos.
Durante mucho tiempo temí empezar a trabajar independientemente, por mi mismo. La comodidad de saber de dónde vendrá el siguiente cheque, las innumerables excusas de por qué no es el momento, la conveniencia de pensar que después se darán las cosas como yo quiero. La verdad es que sólo se darán el día que yo decida que se pueden empezar. La verdad es que el miedo sólo se vence cuando uno lo mira a la cara. Y en mi caso, no sé si esta aventura será exitosa o no, pero estoy seguro que ya soy un ganador. Ya vencí un miedo. ¿Y cuál es el suyo?
Sunday, April 18, 2010
De todo por Wills: ¿Santos o Mockus?
Los invito a leer una discusión muy interesante entre alguien que prefiere a Mockus como futuro presidente, y alguien que prefiere a Juan Manuel Santos. Buena lectura!
De todo por Wills: ¿Santos o Mockus?
De todo por Wills: ¿Santos o Mockus?
Monday, March 22, 2010
Mirando hacia adelante
Ha sido una semana muy atareada. La logística que acompaña una mudanza internacional es compleja, desgastante y burocrática. Es entendible que a muchas personas este proceso las desmotive cuando quieren cambiar de residencia. Sin embargo, también hay un sentimiento profundo de logro una vez se cierran tareas. Salimos de los muebles grandes, ya recogieron la mudanza que se va para Colombia, el viaje de vuelta esta casi listo.... pero esa no es la motivación principal. La motivación principal es que empieza una nueva etapa, llena de oportunidades y de tesoros, un nuevo capítulo. Y sobre ésto es que quiero reflexionar.
En Colombia tendemos a quedarnos en lo que pasa hoy en día. No, en realidad, en Colombia tendemos a mirar el presente y algo del futuro pero con un lente pesimista. Tendemos a sentir nostalgia por los tiempos pasados y a catastrofizar acerca de como el futuro puede ser peor. Siempre hay algo malo, siempre hay corruptos, siempre hay inseguridad, siempre hay algo. Siempre hay una razón para ser pesimistas, siempre hay una razón para justificar porque las cosas no van bien. Siempre hay una razón para no asumir responsabilidades y culpar a otro. Y con todas esas razones y pesimismo, en Colombia no vemos el futuro con buenos ojos.
Yo creo que en Colombia necesitamos empezar a ver un futuro diferente. En Colombia necesitamos empezar a ver y resaltar las cosas buenas, a quienes son transparentes y honestos, y a todos los rincones del país que hay que visitar y conocer. En Colombia se pueden hacer las cosas bien si queremos, en Colombia se puede armar un futuro si queremos y en Colombia hay posibilidad de cambio si queremos. Pero todo eso sólo es posible si empezamos por nosotros. Sólo es posible si empezamos a seguir las reglas, si empezamos a ver las cosas buenas que hay en los demás, si empezamos a hacer buenos actos sin esperar nada a cambio, y sobre todo si miramos hacia adelante con optimismo y esperanza. Porque por cada colombiano adicional que crea que hay futuro y hay esperanza, va a haber diez que van a cuestionarse y a preguntarse si ellos también lo pueden hacer. Y una vez cambiemos suficientes mentalidades, vamos a cambiar el futuro de nuestro país.
Por eso hay que recordar a John F. Kennedy. No se trata de qué puede hacer el país por nosotros, se trata de que podemos hacer nosotros por el país. Y que tal empezar por creer que puede ser mejor?
En Colombia tendemos a quedarnos en lo que pasa hoy en día. No, en realidad, en Colombia tendemos a mirar el presente y algo del futuro pero con un lente pesimista. Tendemos a sentir nostalgia por los tiempos pasados y a catastrofizar acerca de como el futuro puede ser peor. Siempre hay algo malo, siempre hay corruptos, siempre hay inseguridad, siempre hay algo. Siempre hay una razón para ser pesimistas, siempre hay una razón para justificar porque las cosas no van bien. Siempre hay una razón para no asumir responsabilidades y culpar a otro. Y con todas esas razones y pesimismo, en Colombia no vemos el futuro con buenos ojos.
Yo creo que en Colombia necesitamos empezar a ver un futuro diferente. En Colombia necesitamos empezar a ver y resaltar las cosas buenas, a quienes son transparentes y honestos, y a todos los rincones del país que hay que visitar y conocer. En Colombia se pueden hacer las cosas bien si queremos, en Colombia se puede armar un futuro si queremos y en Colombia hay posibilidad de cambio si queremos. Pero todo eso sólo es posible si empezamos por nosotros. Sólo es posible si empezamos a seguir las reglas, si empezamos a ver las cosas buenas que hay en los demás, si empezamos a hacer buenos actos sin esperar nada a cambio, y sobre todo si miramos hacia adelante con optimismo y esperanza. Porque por cada colombiano adicional que crea que hay futuro y hay esperanza, va a haber diez que van a cuestionarse y a preguntarse si ellos también lo pueden hacer. Y una vez cambiemos suficientes mentalidades, vamos a cambiar el futuro de nuestro país.
Por eso hay que recordar a John F. Kennedy. No se trata de qué puede hacer el país por nosotros, se trata de que podemos hacer nosotros por el país. Y que tal empezar por creer que puede ser mejor?
Thursday, March 11, 2010
Política o no política?
Me dije a mi mismo que no iba a hacerle campaña a nadie en estas elecciones, pero también sé que estoy comprometido con que mejoremos el país. Por esto voy a usar esta entrada corta para hacer un poco de plagiarismo, y ojalá ayudar a algunos de ustedes a que piensen en propuestas interesantes para estas elecciones.
Entonces, empecemos plagiando a alguien. Una persona que respeto profundamente escribió: "Este catorce de marzo los colombianos estaremos eligiendo un nuevo Congreso; una oportunidad para recomponerlo y escoger personas que ayuden a reformarlo para bien de la institución y de Colombia. Hay varias opciones interesantes. Si no han escogido aún su candidato y viven en Bogotá, les comparto, para su análisis..." (y aqui es donde entro yo) ...tres propuestas que creo vale la pena analizar:
1. Edgar Robles, dirigente scout y alguien que creo puede hacer diferencia. Aqui están un vínculo a su video en you tube y a su página. Creo en las virtudes y valores de Edgar, y por eso estaría dispuesto a darle mi voto sin importar su filiación política.
2. Santiago Morales. Vínculo a su página. Aunque no lo conozco, es parte de una familia con valores sólidos y que merece mi respeto. La recomendación de ellos es suficiente para invitarlos a que lo miren como una opción, además del enfoque de sus propuestas.
3. El partido Verde . Como propuesta me parece interesantísimo. No sólo en Colombia, sino en lo que conozco de democracias occidentales, no había visto yo una campaña que se pudiese realizar a la altura de la que Mockus, Peñaloza y Garzón han hecho. Por el simple hecho que han demostrado que la política puede ser incluyente y constructora en vez de divisiva y excluyente, merecen estar en el radar de todos los colombianos.
Por último, los invito a que voten. Por quien quieran, pero háganlo a conciencia. Esa es una responsabilidad que muchos de nosotros hemos dejado de lado y que ha influido en que estemos como estamos.
Entonces, empecemos plagiando a alguien. Una persona que respeto profundamente escribió: "Este catorce de marzo los colombianos estaremos eligiendo un nuevo Congreso; una oportunidad para recomponerlo y escoger personas que ayuden a reformarlo para bien de la institución y de Colombia. Hay varias opciones interesantes. Si no han escogido aún su candidato y viven en Bogotá, les comparto, para su análisis..." (y aqui es donde entro yo) ...tres propuestas que creo vale la pena analizar:
1. Edgar Robles, dirigente scout y alguien que creo puede hacer diferencia. Aqui están un vínculo a su video en you tube y a su página. Creo en las virtudes y valores de Edgar, y por eso estaría dispuesto a darle mi voto sin importar su filiación política.
2. Santiago Morales. Vínculo a su página. Aunque no lo conozco, es parte de una familia con valores sólidos y que merece mi respeto. La recomendación de ellos es suficiente para invitarlos a que lo miren como una opción, además del enfoque de sus propuestas.
3. El partido Verde . Como propuesta me parece interesantísimo. No sólo en Colombia, sino en lo que conozco de democracias occidentales, no había visto yo una campaña que se pudiese realizar a la altura de la que Mockus, Peñaloza y Garzón han hecho. Por el simple hecho que han demostrado que la política puede ser incluyente y constructora en vez de divisiva y excluyente, merecen estar en el radar de todos los colombianos.
Por último, los invito a que voten. Por quien quieran, pero háganlo a conciencia. Esa es una responsabilidad que muchos de nosotros hemos dejado de lado y que ha influido en que estemos como estamos.
Wednesday, March 10, 2010
Qué es ser Colombiano?
Hace un par de días la corte constitucional dió un fallo que nos dá más razones para celebrar que para angustiarnos*. No importa si creemos que la presidencia actual es la mejor o la peor de la historia, no importa si creemos que un grupo de jueces tienen derecho o no a contradecir lo que parece ser la “voluntad del pueblo”, no importa si pone o no en juego el futuro de las políticas del actual gobierno. Lo que importa es que hay quienes nos recuerdan que nuestro futuro a largo plazo no se puede hipotecar por no seguir las reglas. Lo que importa es que hay cimientos sobre los cuales está construída nuestra sociedad que son los que nos harán libres. Lo que importa es que nuestra constitución es un marco de referencia sobre el cual crecemos, constitución por la cual muchos de nosotros luchamos hace veinte años, por la cual muchos murieron hace veinte años. Lo importante es que hay bases sobre las cuales construir, porque Colombia no es lo que nuestros padres hicieron de ella, Colombia es lo que nosotros construyamos para nuestros hijos.
No es gratuito que los colombianos figuremos como las personas que se consideran entre las más felices de la tierra. Es irónico. Es irónico porque los problemas que tenemos son bien conocidos por todos nosotros: falta de oportunidades, desigualdad social, inseguridad, subdesarrollo, etc. Pero no es gratuito porque hay bases comunes sobre las cuales podemos construir. Somos “echaos pa’lante”, creemos que “al mal tiempo buena cara”, le metemos el hombro a las cosas, rumbeamos aunque no haya con que, pensamos que por ahí, en alguna parte, hay algo mejor que es para nosotros. Lo desconcertante es que al mismo tiempo nos desesperamos y creemos que hay que ser “vivos” porque si no nuestra oportunidad no va a llegar, creemos que cualquiera de nuestros compatriotas quiere sacarnos ventaja, y pensamos que no hay que “dar papaya” y hay que aprovechar cuaquier “papayazo”.
Qué tiene que ver ésto con el fallo de la corte constitucional? Todo y nada. Nada, porque en Colombia creemos que el Estado y sus instituciones son un mundo aparte que no refleja nuestras vidas, pero Todo porque no es asi. El Estado está compuesto por personas como cualquiera de nosotros y que hacen lo mismo que muchos hacemos en nuestras interacciones todos los días. Y ese Estado es un reflejo de nuestra sociedad. Un reflejo que tiende a presentar más de lo negativo que de lo positivo. Pero al fin una institución nos ha dicho que las reglas hay que respetarlas si queremos tener futuro, que no podemos hipotecar el largo plazo por pendejadas de corto plazo –sin impotar que tan fundamentales parezcan-, que le futuro no es de los “vivos”, y que si queremos hacer algo importante hay que hacerlo bien. La corte nos recordó que se nos está olvidando que es ser Colombianos: ser Colombianos no es hacer trampa y dárnolas de vivos; ser Colombianos es saber que podemos salir adelante sin importar las vicisitudes, ser Colombiano es adorar los principios sobre los que crecimos: la santidad de nuestra familia, la importancia de nuestro trabajo y el ser decentes y educados. Porque los Colombianos que se creen felices son la mayoría, son los que saben que a pesar de las apariencias esos valores están ahí. El trabajo ahora es rescatar dichos valores.
*Para quienes no lo saben, la corte constitucional en Colombia tumbó la posibilidad de una tercera reelección de un mismo individuo para ocupar el rol de presidente. Y en pocas palabras, fue porque obligó al pueblo y los funcionarios a seguir las reglas.
No es gratuito que los colombianos figuremos como las personas que se consideran entre las más felices de la tierra. Es irónico. Es irónico porque los problemas que tenemos son bien conocidos por todos nosotros: falta de oportunidades, desigualdad social, inseguridad, subdesarrollo, etc. Pero no es gratuito porque hay bases comunes sobre las cuales podemos construir. Somos “echaos pa’lante”, creemos que “al mal tiempo buena cara”, le metemos el hombro a las cosas, rumbeamos aunque no haya con que, pensamos que por ahí, en alguna parte, hay algo mejor que es para nosotros. Lo desconcertante es que al mismo tiempo nos desesperamos y creemos que hay que ser “vivos” porque si no nuestra oportunidad no va a llegar, creemos que cualquiera de nuestros compatriotas quiere sacarnos ventaja, y pensamos que no hay que “dar papaya” y hay que aprovechar cuaquier “papayazo”.
Qué tiene que ver ésto con el fallo de la corte constitucional? Todo y nada. Nada, porque en Colombia creemos que el Estado y sus instituciones son un mundo aparte que no refleja nuestras vidas, pero Todo porque no es asi. El Estado está compuesto por personas como cualquiera de nosotros y que hacen lo mismo que muchos hacemos en nuestras interacciones todos los días. Y ese Estado es un reflejo de nuestra sociedad. Un reflejo que tiende a presentar más de lo negativo que de lo positivo. Pero al fin una institución nos ha dicho que las reglas hay que respetarlas si queremos tener futuro, que no podemos hipotecar el largo plazo por pendejadas de corto plazo –sin impotar que tan fundamentales parezcan-, que le futuro no es de los “vivos”, y que si queremos hacer algo importante hay que hacerlo bien. La corte nos recordó que se nos está olvidando que es ser Colombianos: ser Colombianos no es hacer trampa y dárnolas de vivos; ser Colombianos es saber que podemos salir adelante sin importar las vicisitudes, ser Colombiano es adorar los principios sobre los que crecimos: la santidad de nuestra familia, la importancia de nuestro trabajo y el ser decentes y educados. Porque los Colombianos que se creen felices son la mayoría, son los que saben que a pesar de las apariencias esos valores están ahí. El trabajo ahora es rescatar dichos valores.
*Para quienes no lo saben, la corte constitucional en Colombia tumbó la posibilidad de una tercera reelección de un mismo individuo para ocupar el rol de presidente. Y en pocas palabras, fue porque obligó al pueblo y los funcionarios a seguir las reglas.
Tuesday, February 23, 2010
Sin certidumbre
Cuando decidimos volver a Colombia sabíamos que no iba a ser fácil. Conocemos los problemas: falta de seguridad, pocas oportunidades, pobreza, corrupción, etc. Allí crecimos y tuvimos que vivir algunas de ellas en carne propia. Pero hay un aspecto actual del contexto colombiano –latinoamericano, para ser más precisos- que impacta directamente nuestra decisión y que se encuentra completamente fuera de nuestro círculo de influencia: el ambiente político. Colombia es una nación pobre, situada en la que sería la esquina menos desarrollada del mundo si no fuera porque África nos quita ese vergonzoso honor. Hay pobreza, desigualdades abrumadoras, falta de educación, tráfico de influencias y muchos otros problemas que son poco notables, si no inexistentes, en el mundo desarrollado. También es un país donde las clases gobernantes han ejercido en beneficio de unos pocos y a costa de muchos. Es un país donde muy pocos viven bien y muchos apenas sobreviven.
Este contexto es el caldo de cultivo ideal para movimientos radicales que abogan las necesidades de la población pobre y un cambio de gobierno que sea afín a estas prioridades. Pero también ha generado la aparición de grupos radicales que quieren mantener el status quo. El único factor común entre estos movimientos es su radicalidad. Dichos movimientos no dudan en arrasar el país sí eso es lo que toma para llegar al poder o para evitar que el otro llegue; esos movimientos prefieren un país arrasado que encontrar un campo común con sus detractores. Esos movimientos son culpables directos de la muerte de miles de personas en nuestro país y de evitar que progreso real llegue a quienes lo necesitan. Y aquellos que de verdad lo necesitan son quienes se encuentran atrapados en medio de estos movimientos, atrapados sin opciones y sin futuro. La influencia negativa de estos grupos es tal, que el país se encuentra más polarizado que nunca. Las voces que claman la grandeza y cuasi divinidad de sus líderes acallan las voces de la razón y la reflexión; la pasión ha tomado el lugar del cuestionamiento y el raciocinio, y cualquier desacuerdo se ve como una afrenta. El camino que caminamos se parece mucho al camino que lleva a la auto-destrucción.
Es este camino el que me hace dudar de mi decisión. Si es una buena idea tratar de crear empresa en un ambiente donde una minoría corrupta toma las decisiones y da la pauta en términos de las políticas y las economía? Es una buena idea crear empresa donde algunas personas abogan por un modelo socialista que tiende a castigar el esfuerzo individual y a premiar ineficiencias que benefician a algunos en el gobierno? Es una buena idea encaminarse a la falta de certidumbre de un país donde el liderazgo ha perdido el lustre, a una región que pareciera precipitarse al borde de un abismo? La respuesta clara pareciese ser no, pero sólo tomando el timón se puede cambiar la dirección de la nave. Tan sólo entrando en el juego se pueden cambiar los resultados. Y tan sólo con compromiso y visión futura podemos hacer que las preguntas se vuelvan irrelevantes. Se trata de sembrar las semillas de responsabilidad social entre los empresarios; se trata de crear una economía fuerte que incluya más y más colombianos en vez de dejarlos en la informalidad; esto se trata de actuar como las ondas en un estanque: desde adentro hacia afuera y generando un cambio visible.
Nos vamos a Colombia en un mar de incertidumbre para ser parte de quienes hacen la diferencia. Nos vamos a Colombia a hacer una diferencia en la vida de la gente. Nos vamos a Colombia a vivir otra vida, la de nuestra gente. Nos vamos a Colombia porque esa es la vida que escogemos vivir.
Este contexto es el caldo de cultivo ideal para movimientos radicales que abogan las necesidades de la población pobre y un cambio de gobierno que sea afín a estas prioridades. Pero también ha generado la aparición de grupos radicales que quieren mantener el status quo. El único factor común entre estos movimientos es su radicalidad. Dichos movimientos no dudan en arrasar el país sí eso es lo que toma para llegar al poder o para evitar que el otro llegue; esos movimientos prefieren un país arrasado que encontrar un campo común con sus detractores. Esos movimientos son culpables directos de la muerte de miles de personas en nuestro país y de evitar que progreso real llegue a quienes lo necesitan. Y aquellos que de verdad lo necesitan son quienes se encuentran atrapados en medio de estos movimientos, atrapados sin opciones y sin futuro. La influencia negativa de estos grupos es tal, que el país se encuentra más polarizado que nunca. Las voces que claman la grandeza y cuasi divinidad de sus líderes acallan las voces de la razón y la reflexión; la pasión ha tomado el lugar del cuestionamiento y el raciocinio, y cualquier desacuerdo se ve como una afrenta. El camino que caminamos se parece mucho al camino que lleva a la auto-destrucción.
Es este camino el que me hace dudar de mi decisión. Si es una buena idea tratar de crear empresa en un ambiente donde una minoría corrupta toma las decisiones y da la pauta en términos de las políticas y las economía? Es una buena idea crear empresa donde algunas personas abogan por un modelo socialista que tiende a castigar el esfuerzo individual y a premiar ineficiencias que benefician a algunos en el gobierno? Es una buena idea encaminarse a la falta de certidumbre de un país donde el liderazgo ha perdido el lustre, a una región que pareciera precipitarse al borde de un abismo? La respuesta clara pareciese ser no, pero sólo tomando el timón se puede cambiar la dirección de la nave. Tan sólo entrando en el juego se pueden cambiar los resultados. Y tan sólo con compromiso y visión futura podemos hacer que las preguntas se vuelvan irrelevantes. Se trata de sembrar las semillas de responsabilidad social entre los empresarios; se trata de crear una economía fuerte que incluya más y más colombianos en vez de dejarlos en la informalidad; esto se trata de actuar como las ondas en un estanque: desde adentro hacia afuera y generando un cambio visible.
Nos vamos a Colombia en un mar de incertidumbre para ser parte de quienes hacen la diferencia. Nos vamos a Colombia a hacer una diferencia en la vida de la gente. Nos vamos a Colombia a vivir otra vida, la de nuestra gente. Nos vamos a Colombia porque esa es la vida que escogemos vivir.
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