Thursday, March 10, 2011

La rabia al conducir

Esta mañana casi me atropellan. Quienes hemos experimentado la forma de conducir en Bogotá -y en el tercer mundo en general-, sabemos que es un riesgo con el cual vivimos a diario. Sin embargo considero que soy un buen peatón. Normalmente cruzo por los pasos peatonales -los pocos que hay-, o si no por las esquinas, o en última instancia espero a que la vía esté completamente despejada para cruzar. Las razones son dos: porque tiene sentido conmigo y con los demás, y porque es un hábito que quiero inculcar en mis hijas. Pero al mismo tiempo no soy conforme. No creo que los carros sean los únicos con derecho a transitar, y creo que los conductores deben ser responsables y respetar a los demás.

¿Qué pasó esta mañana? Fuimos caminando con Emma a su colegio como todos los días, y al regresar, tomé el camino de siempre. Conociendo como es el tráfico, prefiero caminar por vías secundarias donde es menos estresante y el tráfico es menor. Llegué al cruce de la Calle 118 con 21 y esperé a que pasara el tráfico. A esa hora (8:30 am) hay suficientes carros para tener que esperar al menos un minuto para cruzar por esa intersección. Cuando se abrió un espacio para cruzar (la carrera 21 de oriente a occidente) lo hice; vi un carro que venía hacia el oriente por la calle, pero no traía direccional y además tenía el pare. Sin embargo, dicho carro giró y no se detuvo, y allí fue donde casi me atropella. La verdad no estuvo cerca y, conociendo el tráfico local, no es una situación anormal, pero lo que pasó después es lo inaudito:

Conductor Carro Verde: (Mira mal y empieza a gesticular en el carro)
Yo: (Haciendo señas de luces intermitentes con la mano) Ponga la direccional!
CCV: (Se detiene y baja el vidrio del co-piloto) Hue&%,H.P. Qué le pasa?!?!??!?
Yo: Aprenda a manejar. Yo no tengo porque adivinar para donde va usted. Use la direccional.
CCV: (Inserten una grosería entre cada par de palabras) Aprenda usted!! (Dijo más, pero en realidad no recuerdo qué)

En ese momento decidí que no valía la pena y seguí caminando hacia el occidente. El tipo se fue y supuse que eso era todo. Cuando iba por la mitad de la cuadra pensé que debí haberle dicho que era un mediocre; que esa reacción absurda de increpar e insultar cuando se comete un error demostraba lo peorcito de nuestra cultura; que gracias a gente como él la ciudad está como está. Pero también me sentía contento porque no me había rebajado a su nivel y me había retirado de una discusión que no valía la pena.  Lo que no me esperaba era encontrarlo en la siguiente esquina (él siguió al sur por la 21, luego por la 116 al occidente y luego por la 22 al norte) donde continuó con su andanada:

CCV: (Recuerden, grosería cada tercera palabra) Qué le pasa? Lo quiero ver manejando.. a ver si es tan bueno...
Yo: (Con la oportunidad de decir lo que había preparado!) Dije lo que anoté arriba....
CCV: Muerto de hambre... ni siquiera tiene carro.. que va a saber manejar
Yo: (Solté la carcajada. En mi opinión ese comentario dice mucho de quién lo utiliza) jajaja
CCV: (Más groserías) (dijo algo más y siguió por la calle 118 al oriente)

Seguí hacia el occidente, algo molesto, pero muerto de la risa por las razones del tipo. Escencialmente, como él tiene un carro piensa que es más que quien camina. Me parece triste, y refleja una mentalidad muy colombiana (y occidental) que mide la valía de la persona con base en lo que tiene, no en como actúa o en la consecuencia de sus actos. Pero lo que en realidad me molestó y me tiene aún preocupado es que al llegar a la entrada de mi edificio lo ví en la esquina mirando donde estaba yo. Y una vez se dió cuenta que lo había visto dió la vuelta y se fue.

Supongo que no va a pasar nada, pero el temor sigue allí. Considero que manejé la situación bien, pero aún así estoy preocupado.
¿Qué hubieran hecho ustedes diferente en mi caso? O,
¿qué hubiesen hecho en la posición del conductor del carro?
¿Qué opinan?

Les agradezco sus comentarios.

Nota: Esta es mi versión de los hechos, tratando de ser tan objetivo como sea posible. Si el conductor aparece a lo mejor da otra versión, pero honestamente creo que sucedió como les digo.

Saturday, February 12, 2011

101 cosas para mejorar a Bogotá.

Una periodista británica, quién reside actualmente en Bogotá, escribió una entrada en un blog, llamada “101 reasons to love Bogotá” (101 razones para amar a Bogotá). Es un punto de vista interesante, bonito y hasta romanticista, que vale la pena ver. Sin embargo lo que me llamó la atención fueron muchos de los comentarios. Así como hubo quienes estuvieron de acuerdo, hubo quienes criticaron la entrada por clasista, racista, ingenua, con síndrome de superioridad, etc. Supongo que en ambos lados hay algo de razón. Bogotá tiene cosas muy buenas, pero otras muy malas. Y yo creo firmemente que si nosotros mejoramos la ciudad mejora radicalmente. Así que aquí va mi lista de 69 cosas que cada uno de nosotros puede hacer para mejorar Bogotá; alguien me puede ayudar a llegar a 101?.

  1. Sonreir más a menudo.
  2. Saludar cordialmente al menos a un desconocido por día.
  3. Respetar las filas.
  4. No atravesar el carro en las intersecciones.
  5. No botar basura en las calles (los cigarrillos son basura).
  6. Respetar el derecho de los peatones a las vías.
  7. Cruzar las calles por las esquinas y/o zonas demarcadas.
  8. Cruzar las calles cuando el semáforo peatonal está en verde (si lo hay) o el vehicular en rojo.
  9. No se estacione donde estorbe. Las luces de emergencia no lo hacen desaparecer.
  10. Si tiene que detenerse hágalo antes del cruce. No genere trancones por su “conveniencia”.
  11. Utilice las direccionales, nadie tiene por que saber para donde va usted.
  12. Respete las señales de tránsito. A veces son estúpidas y hasta contradictorias, pero son normas, no sugerencias.
  13. No pite frente a residencias.
  14. Pite solo en caso de verdadera necesidad.
  15. No le pague mordida al policía.
  16. No haga nada que amerite una multa. Pero,
  17. Si lo van a multar y es su culpa, asúmala. Que le hace pensar que está por encima de las reglas?
  18. Respete los semáforos. Igual va a tener que parar en el siguiente.
  19. Si es empleador, ser justo con sus empleados y que trabajen solamente la jornada legal
  20. Si es empleador, pagar cumplidamente horas extras a quienes trabajan fuera de la jornada legal
  21. Si es empleado, cumplir con su horario y trabajar a conciencia
  22. Ser cumplidos.
  23. Dejar salir antes de entrar al Transmilenio (igual que en la buseta)
  24. No se quede parado en la puerta del Transmilenio. Usted no tiene luces de emergencia, e igual estorba.
  25. Comprenda a los taxistas, ese es un trabajo duro.
  26. Si usted es taxista, comprenda a los pasajeros. Ellos no tienen la culpa de sus problemas o afán.
  27. Salga de la casa 10 minutos más temprano de lo que le toca.
  28. Separe lo reciclable de lo no reciclable.
  29. Si tiene mascota, recoja los desechos que ésta deja
  30. Vote
  31. Vote a conciencia, por quien quiera, pero por que cree que es quién se merece su apoyo
  32. Si ninguno se merece su apoyo, o no sabe por quien, vote en blanco. Pero vote.
  33. Cuando se monte al carro, acuérdese que el mundo no se acaba en el bumper
  34. Las aceras son para los peatones. Si tiene que pasar su carro por una, recuerde que usted es el que tiene que tener cuidado.
  35. Dele paso a por lo menos otro conductor por día. Mañana se lo darán a usted.
  36. Si comete un error, asúmalo y corríjalo. No se ponga agresivo para justificarse
  37. Si está estresado o de mal genio, salga un instante y mire las montañas. Divinas, ah?
  38. No ande en moto por la acera.
  39. Utilice las ciclorrutas
  40. Pida permiso si necesita pasar
  41. Dé permiso si alguien se lo pide
  42. Déle una mano a quien necesita ayuda. Mañana puede ser usted.
  43. Cuando un niño le pida una moneda, no se la dé. Dele un chocorramo, un kumis, un jugo o algo así. Es más fácil salir adelante con menos hambre y algo de compasión, que con una moneda para que no moleste
  44. Invite a comer a un niño de la calle. Bueno para la economía y mejor para ellos
  45. Pague sus impuestos. Se necesitan.
  46. Cuando sepa de corrupción, denuncie. El corrupto lo está robando a usted.
  47. Compre cosas legales. Las ilegales le quitan el trabajo a quienes lo necesitan.
  48. Dele paso a las ambulancias. La próxima vez ahí puede ir usted.
  49. Haga ejercicio. Lo va a poner de mejor genio.
  50. Camine un poquito más. Ayuda con el tráfico y con el anterior.
  51. No camine mientras mira la pantalla del celular. Se va a ir de j....
  52. Respete el turno de los demás
  53. Eche un ojo por los demás. Si vé algo extraño llame a la policía
  54. Sea parte de la solución, no del problema
  55. Cuando haga algo, hágalo bien
  56. Si se compromete, cumpla
  57. No sea machista. Las mujeres merecen deferencia, pero sobre todo respeto.
  58. Sea tolerante. Usted no tiene ni idea que le ha pasado al otro.
  59. No pague por vueltas ilegales o papeles falsos. Eso lo hacen los criminales.
  60. Siembre una planta, o un árbol. Hay demasiado concreto en esta ciudad.
  61. Si recibió un buen servicio, deje propina. Si no, no deje. Ayudemos a que el buen servicio vuelva a ser característica de la ciudad
  62. Ahorre agua. Otros también la necesitan.
  63. Ahorre luz. Esa platica sirve para otras cosas.
  64. Acuérdese de las cosas buenas que le pasaron hoy. Le aseguro que por lo menos hay una.
  65. Cuide los parques. También son suyos.
  66. Vea menos televisión.
  67. Cada día comparta un rato con sus seres queridos. No ocupe el mismo espacio, comparta.
  68. Cuando llueve, si usted tiene sombrilla, dele el “chance” a quien no la tenga.
  69. Si de verdad quiere una mejor ciudad, empiece por usted. Si no, no se queje.
  70. ??

Friday, February 4, 2011

A veces quisieramos estar equivocados

La última entrada del blog hablaba de la diferencia en un caso muy específico entre ser rico y ser pobre. Parte del objetivo de la entrada era presentar la absurda situación que vive nuestro país, donde dependiendo de la escala social a la cual pertenece el individuo se le da mayor o menor importancia en caso de una muerte violenta.

Pues resulta que hace unos días otros dos estudiantes fueron asesinados en otra parte de Córdoba y a esos asesinatos no se les ha dado el mismo cubrimiento que a los de Mateo Matamala y Margarita Gómez, es más, apenas han sido cubiertos. El cubrimiento principal -que yo he visto al menos- se les dió cuando el alcalde del pueblo en que fueron asesinados le preguntó al presidente si estos asesinatos iban a ser ignorados o se les iba dar el mismo trato que a los de los estudiantes de Los Andes. La respuesta del presidente? una recompensa de $100 millones de pesos (cerca de USD$60,000).

Asi que poco a poco podemos ir creando la tabla:

Si usted es un labriego, campesino o joven desempleado y lo asesinan y lo acusan de ser guerrillero: $5 millones (USD$3,000) -ver casos de los falsos positivos.
Si usted es un estudiante universitario de extracción humilde: $100 millones (USD$60,000)
Si usted es estudiante de una universidad privada y de élite: $500 millones (USD$300,000)

Que tristeza. A mi me gustaría estar equivocado y pensar que todo esto es una pesadilla. Que en realidad la vida es sagrada y que en este país aunque la justicia gatea, poco a poco llega. Pero no es cierto. Aqui la justicia y el apoyo del gobierno se mide por la importancia de su familia o el tamaño de su billetera. Hay que tener los ojos abiertos mientras uno quiere a este país donde a veces quisieramos estar tan equivocados....

Saturday, January 22, 2011

Es mejor ser rico que pobre

¿Dónde está el valor de la vida? Esta es otra pregunta compleja. Hace unos días, cuando estaba en la funeraria despidiéndome de una persona muy querida, en la iglesia del lado se rendían las honras fúnebres a Margarita Gómez Gómez, asesinada en Córdoba a comienzos de Enero. Una iglesia llena y la preocupación de los medios por tratar de informar que había pasado con Margarita y su novio (Mateo Matamala, asesinado al mismo tiempo) mostraban la preocupación de una sociedad por entender las razones de tan macabro crimen. Mientras Margarita era despedida por sus amigos y familiares, el Presidente anunció una recompensa de 500 millones de pesos (cerca de USD$300,000) por información para capturar a los autores del crimen.

A parte de la discusión filosófica de la virtud o no de utilizar recompensas para resolver casos como este, es importante ver la premura de las autoridades para lograr encontrar los culpables y las razones detrás de tan absurdo crimen. Sin embargo, en un país donde los muertos se cuentan por miles, ¿Qué hace que la misma premura no se dé cuando los muertos son campesinos, desempleados, o cualquier otra persona poco pudiente? Este es un país donde las personas con recursos viven en un país diferente a quienes no los tienen; un país donde la salud, la educación y la justicia cojean menos entre más gruesa es la cuenta del banco; un país donde el apoyo y la importancia a las víctimas de la violencia es inversamente proporcional a su puesto en una pirámide social perversa; un país de burbujas nefastas.

Sin querer restar de la importancia de encontrar los autores del crimen de Mateo Matamala y Margarita Gómez, ojalá a todas las víctimas de la violencia se les diese el mismo trato. Este país requiere una justicia que valore la vida de todos, que trabaje por todos, que ayude a transformar un país de víctimas invisibles y victimarios poderosos a un país de personas con oportunidades y esperanza hacia el futuro. Un país que valga la pena transformar, no un país del que muchos quieran escapar.

Ahora el gobierno anuncia que su compromiso para eliminar las denominadas “Bandas Criminales” en la región de Córdoba es inquebrantable. ¿Inquebrantable después de la muerte de dos estudiantes pudientes? ¿Porqué no fue inquebrantable con las decenas de muertos anteriores? 
Porque en este país hasta muerto es mejor ser rico que pobre.

Wednesday, January 19, 2011

Trascendencia

Hay una serie de preguntas que todos nos hacemos en algún momento de nuestra existencia:

¿Qué pasará cuando yo ya no esté aquí?
¿Qué me espera más allá?
¿Cuando dejaré de existir?

Lo acepto, la primera pregunta es capciosa. Depende de lo que hayamos hecho, pero la verdad es que no pasará mucho: habrá dolor entre quienes nos aprecian, habrá dolores de cabeza (mayores o menores dependiendo de nuestra habilidad para dejar organizados nuestros asuntos), pero en general el mundo seguirá dando vueltas y las repercusiones poco a poco irán despareciendo como lo hacen las ondas después que la piedra cae en el estanque.

La segunda es mucho más complicada porque es un acto de fe. Nadie sabe con certeza que hay (si es que hay algo) más allá y cada persona decide consciente o inconscientemente que desea creer. La verdad es que por culpa de esta pregunta ha habido guerras, rencillas y también actos de coraje. Y como esta discusión nunca llega a ninguna parte, mejor la dejamos ahí.

La tercera es la interesante. Para saber cuando dejaremos de existir, tenemos que definir que es existencia y ésta es física o trascendental. La existencia física termina cuando morimos. ¿Y cuando pasará eso? Nadie lo sabe. Para morir sólo hace falta estar vivo, y esa es una característica que compartimos todos los que leemos estas líneas. Así que por cuando termina la existencia física, no vale la pena preocuparnos: “Vive como si te fueras a morir mañana, pero organízate para después” es lo que siempre he pensado y hasta ahora ha funcionado.
Ahora, ¿qué es existencia trascendental?. Es aquello de lo cual soy la causa y que trasciende mi espacio físico. Son mis hijas, las consecuencias de mis actos y las ideas ejecutadas. Son aquellas cosas por las cuales me recuerdan. Y yo creo que la trascendencia -y la inmortalidad- está en la capacidad de ser recordado mucho después de cesar nuestra existencia física. Es allí donde podemos hacer la diferencia, es allí donde podemos vivir para siempre en este mundo.

Por eso los invito a trascender y a lograr que nuestros actos hagan que los demás nos lleven por siempre en su corazón; que nuestras ideas llevadas a la práctica mejoren nuestro entorno y con esfuerzo y constancia nos ayuden a vivir por décadas o siglos; a que nuestros hijos sean reflejos de nuestras cualidades y que crezcan con las herramientas para trascender ellos mismos. Los invito a empezar a ser inmortales desde hoy.

--Esta entrada va en honor de Angela Hernández, quien falleció esta semana, y de quién soy testigo que trascendió.  

Thursday, November 11, 2010

Nos robaron el trasteo!

Esta entrada debió haber sido escrita a finales de Junio, pero en ese momento estábamos demasiado ocupados y no había mucho tiempo para el blog. Pero como esta es la historia de nuestro proceso de retorno a Colombia, es un capítulo que hay que escribir.

Era el Viernes 25 de Junio. Ya habíamos organizado con el agente de aduanas (quién como parte del servicio nos entregaba la mercancía en la casa) que las cosas nos llegaban a primera hora del Sábado. Y entonces nos llamó la gerente de la empresa a contarnos que…. Hagamos un paréntesis. No todo el mundo sabe el proceso para traerse cosas a Colombia.

Cuando decidimos mudarnos de vuelta a Colombia decidimos que íbamos a traer relativamente poco. ¿Por qué? Porque traer un menaje de vuelta a Colombia (y más desde Australia) es absurdamente caro. Primero, la legislación Colombiana cobra una tarifa de casi el 30% (15% arancel y 14% IVA) sobre el valor del menaje. Adicionalmente existen reglas definidas pero relativamente arbitrarias (se pueden traer hasta 3 aires acondicionados, pero sólo un computador, o una máquina de escribir (¿en serio?), o un televisor) acerca de lo que puede o no traer el Colombiano que regresa. De manera ingenua pensé que querer volver a hacer algo por el país era una idea que ameritaba fomento por parte del Estado. Además se me había dicho que el gobierno tenía un plan para motivar el regreso de “cerebros fugados” a Colombia. Pero no. Aquí creen que si uno se devuelve lo que quiere es traerse cosas del exterior y meterlas sin pagar impuestos (seguro que habrá más de un “vivo” que lo hace, pero como aquí las reglas se hacen presumiendo que todos somos criminales) y no continuar con su vida desde el punto de vista material con relativa facilidad. Por otra parte, encontrar información clara en el exterior para volver es casi imposible. La información en los consulados no es clara, es incompleta y hasta contradictoria. Segundo, el flete es muy caro. Casi US$1,000 –por mar- por metro cúbico desde Australia,  donde una parte importante del flete parece ser el transporte Buenaventura (puerto en el pacífico)- Bogotá.  

Entonces, nos dedicamos a vender y/o regalar todo lo grande y escogimos únicamente aquello que tenía valor sentimental o que iba a servir el propósito de hacer la adaptación de las niñas más fácil. Recuerdos de viajes, libros, fotos, el cuarto de Emma, regalos recibidos, juguetes, etc. Si valía la pena venía en una de las 13 cajas. Si no, se quedó en Australia. Y así, después de una ayuda invaluable de nuestra amiga Glorita para tener todo empacado, el 20 de Marzo recogieron el trasteo en la casa en Sydney. Fecha estimada de llegada: finales de Mayo.

Las cosas efectivamente llegaron a Buenaventura a finales de Mayo. Allí fue necesario hacer la inspección y la nacionalización (esencialmente pagar el arancel) y la mercancía fue liberada de aduana el 20 de Junio. Como el 21 fue día de elecciones presidenciales, el agente de aduana prefirió –por razones de seguridad- esperar un par de días para transportarla. Y el 24 de Junio la mercancía partió con destino Bogotá, a donde debía llegar hacia el mediodía del 25. Y efectivamente llegó a Bogotá: el camión ingresó a la ciudad y un par de kilómetros después fue parado por personas con uniformes militares quienes bajaron al conductor y se llevaron el camión. Y con él todas nuestras pertenencias.

Aquí volvemos a la llamada de la gerente de la empresa. Era la tarde del Viernes y estábamos entrando a un centro comercial cuando suena mi teléfono y la gerente de la empresa nos comunica la noticia. ¿Nuestra reacción? Desconcierto primero, incredulidad y algo de rabia después y una sensación profunda de impotencia y tristeza. ¿A quién le interesa robarse nuestra ropa o la de nuestras hijas? ¿Dónde terminarán las fotos del matrimonio? ¿Qué irán a hacer con la cuna de las niñas? Etc. Adicionalmente, ¿será que van a utilizar los documentos para cometer delitos?  (Todos nuestros documentos venían en las cajas). Porque nosotros sólo queríamos venir a poner de nuestra parte; por eso me pregunto: ¿Alguien tiene idea porqué nos pasa esto a nosotros?

Tuesday, November 9, 2010

Burbujas


Todos vivimos en nuestras respectivas realidades. Elementos como la cultura, la educación y el medio ambiente tienden a homogeneizar dichas realidades entre individuos con antecedentes similares, pero pueden crear abismos a partir de pequeñas diferencias. De ahí que regímenes autoritarios inviertan tanto esfuerzo en aplastar disidentes; ellos crean las fisuras que muestran otras realidades a sus conciudadanos. Pero el propósito de hoy no es entrar en un tema tan amplio y tan álgido. El propósito es hablar un poco más de nuestra realidad viviendo el día a día que escogimos.

Como mencionaba en la entrada anterior (El abismo de la desilusión) en este momento nuestra realidad es poco agradable. Nuestro punto de vista está viciado por las experiencias vividas en el exterior, y, principalmente, por el hecho de habernos hecho padres en una cultura diferente, donde el respeto a los demás es pan de cada día y es entendido como base de funcionamiento de la sociedad. Y dado que podríamos argumentar que la paternidad es uno de los mayores cambios que se viven, nuestra realidad cambió en forma trascendental en Octubre del 2007. Por eso es tan difícil reconciliar la idea que traíamos de la sociedad colombiana con lo que nos encontramos. 

Lo que encontramos es que esta es una sociedad (como todas, pero en esta se magnifica) de muchas realidades. Pero lo complicado es que aquí la realidad de cada uno puede medirse en términos de burbujas. Cada persona mira el contenido de su burbuja y a partir de ella entiende el mundo. “Eso pasa en todas partes” dirán algunos; si, pero aquí la burbuja se convierte en una armadura que protege del ambiente; es más, no tienden a ser burbujas transparentes sino todo lo contrario: formas de encerrar mi mundo. Por eso, para mí Colombia no es un país de 40 millones de habitantes; es una región con 40 millones de burbujas. Cada cual tira hacia su lado, y sólo abrimos nuestra burbuja para dejar entrar a quienes queremos. Por eso es que los colombianos desconocidos son groseros, faltos de cultura, intolerantes. Pero apenas dejan de ser desconocidos (i.e. abren su burbuja) se convierten en personas cálidas, amables, interesantes y buenos amigos. Lo mejor que uno puede tener a su lado en un momento de dificultad es un colombiano amigo; lo peor que puede tener al frente es un colombiano desconocido.

Yo no quiero dejar que mi burbuja se obscurezca. Yo quiero seguir viendo que mis actos tienen consecuencias en otras personas; que de mis acciones dependen las reacciones que recibo; que así como hay quienes viven mejor que yo hay millones que viven mucho peor; que si todos hacemos las cosas mejor, todos vamos a vivir mejor. Que de tratar a los desconocidos con generosidad y respeto depende el crecimiento de una sociedad. Lo que no tengo claro en este momento es si voy a poder sobrevivir en esta cultura sin obscurecer mi burbuja. Y ese es un dilema que parte el alma. Pero lo que sé que si voy a seguir haciendo es aclarando burbujas, seguir ayudando a otros a ver un poco más allá de lo evidente. Y para eso tengo que aclarar más la mía lo que es un esfuerzo diario que debería dar respuesta a mi dilema.

¿Y usted, sabe que tan oscura es su burbuja?

Aquí dejo algunos ejemplos de burbujas. Espero que me colaboren con otros.
->“Este ha sido el mejor presidente de la historia. Antes los colombianos con finca no podíamos ir a ella. Y ahora si podemos”
-> Cuando alguien se monta en su carro en Bogotá. ¿Hay que decir más?
-> “Si no soy yo es otro”
-> “Y a mi que me importa. Igual, no lo conozco”